El rostro es el mismo, con esa sonrisa que hipnotiza, pero éste lleva cejas. La posición y el ángulo del cuerpo también es similar: un poco ladeado hacia la izquierda, la cabeza erguida, los brazos cruzados, el izquierdo sobre un posamanos de la silla, el derecho sobre el izquierdo; la manos relajadas, ligeramente caídas. El paisaje toscano del fondo recrea el mismo del original. El trazo y el color, impecables. La Mona Lisa descubierta en el Museo del Prado (Madrid), una réplica de la más importante obra del pintor Leonardo Da Vinci, es al mismo tiempo que un descubrimiento, un regalo para los amantes del arte.
